Sociedad de María
Padres y hermanos maristas

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Actualizado al 15.02.08

  Bienvenida  
 


    
Me complace darle la bienvenida al sitio Internet internacional de la Sociedad de María. Le invito a dedicarnos unos minutos de su tiempo recorriendo estas páginas en actitud de oración y reflexión.

    La lectura de las mismas le dará la oportunidad de comprender la particular contribución que los sacerdotes y hermanos de nuestra congregación mariana dan, cada día, a las vidas de innumerables hombres y mujeres de todo el mundo a través de la total entrega a su ministerio.

    La espiritualidad que nos distingue aspira a vivir el Evangelio en el espíritu de María, primera y principal discípula de Jesús. Ella ha enriquecido nuestras vidas y creo firmemente que puede enriquecer también la suya.

     Le invito a vivir y compartir con nosotros “el espíritu de María”.

P. Jan Hulshof, SM
Superior General

 

 

 
 

Carta del
SUPERIOR GENERAL

 


2008-1 ♦ marzo ♦ VOCACIONES

El 28 de diciembre pasado trece novicios de Oceanía hicieron su profesión en Tutú. Andrea, Alfred, Borger, Fabian, Glenfort, Godfrey y otra vez Godfrey, Iosefo, Patrick, Raymond, Richard, Samuel y Tuiaki tomaron un paso decisivo en su camino hacia la libertad, el amor y la alegría, para usar las palabras de nuestras Constituciones: “Liberados por el amor de Dios de toda búsqueda de sí, ellos se hacen los servidores fieles de la voluntad del Padre y llegan a conocer la alegría prometida por Cristo” (94).

La profesión vino después de varios años de formación de pre-noviciado y un año de iniciación intensiva en la vida religiosa bajo la dirección de su maestro de novicios, Ben McKenna, y su socio, Milikiade Raiyalu. Este es un acontecimiento alentador para los Maristas no sólo en Oceanía, sino en todo el mundo.

Fuera de Oceanía la noticia de un grupo de más de una docena de jóvenes que se une a la Sociedad puede haber causado algún asombro. “¿Porqué Oceanía, México y los distritos tienen novicios mientras qué nosotros tenemos tan pocas vocaciones en Europa, EE.UU., Canadá, Australia y Nueva Zelanda?” La pregunta es molesta para muchos de nosotros y oigo todas las clases de respuestas: “No conseguimos vocaciones porque no las merecemos” –“Los jóvenes están tan ocupados con el dinero, su carrera y el ocio que no piensan en la vida religiosa” – “En las sociedades occidentales la vida religiosa ya no es un camino para avanzar socialmente”.

No creo que los Maristas en una parte del mundo sean de menor calidad que en otra;  tampoco creo que los jóvenes adultos entre los Trópicos de Cáncer y de Capricornio sean más generosos que los otros. Pero sí hay una diferencia entre un joven que en su búsqueda religiosa se siente  apoyado por la familia, por la escuela y por sus amigos, y el joven que tiene que vérselas solo. Sí existe una diferencia si el hacerse religioso significa un ascenso o un descenso en la escala social.

Aquí tenemos algunas pistas para una respuesta. Aunque en las culturas secularizadas la fe en Dios no ha desaparecido, esta seguramente ha perdido una gran parte de su sostén  social. Y ya que no hay ninguna vida religiosa sin la fe en Dios, en muchas partes del mundo la vida religiosa ha igualmente perdido la mayor parte de su sostén  social.

No deberíamos lamentarnos por esto. Lo que parece una dificultad podría resultar ser una oportunidad. La vida religiosa es por su misma  naturaleza una empresa sumamente personal. Como Jesús mismo, sus discípulos tuvieron que ir en contra de las expectativas de su familia, clan y cultura. La única motivación que contó para Jesús fue una pasión inflexible por Dios y su reino.

Una profesión religiosa es exactamente eso: una expresión pública de la pasión de una persona por Dios. Esto es lo que atrae a jóvenes a la vida religiosa. Todo lo demás está disponible en otras partes. Esto no significa que Jesús quiera que sus discípulos se hagan etéreos o estén fuera del mundo. Cuando él les dice “Busquen primero el Reinado  de Dios sobre ustedes” (Mateo 5, 33), él quiere que sus corazones estén encendidos con el fuego del amor de Dios y del amor del prójimo.

La pasión por Dios en las Escrituras implica la entrega a la oración y la contemplación, pero es igualmente una pasión por la humanidad que implica el amor fraterno. ¿' Y qué requiere el Señor de ti? Que actúes con justicia, que ames la piedad y que camines  humildemente con tu Dios ' (Miqueas, 6,8).

Todo esto es importante para la cuestión de las vocaciones. Lo primero que hay que hacer es no organizar actividades vocacionales, sino transformar nuestras comunidades en sitios donde una especie de pasión por Dios sea palpable, expresada en la manera en que organizamos nuestro tiempo, nuestra vida común y nuestros ministerios. El Boletín Vocacional reciente de Atlanta y Boston tiene un informe durante los siete últimos años de ministerio vocacional. Me refiero a dos de sus conclusiones.  La primera es que para los jóvenes adultos de hoy que preguntan por la vida religiosa, el ministerio es una preocupación, pero no es la preocupación. “Ellos quieren saber cómo los votos, la oración, la adoración, y la vida de comunidad les harán una exigencias que serán lo suficiente y bastante dignas para obtener de ellos el don de sus vidas.” La segunda conclusión es que en las órdenes religiosas estadounidenses todavía reciben vocaciones, pero sólo “aquellas que presentan una imagen clara de su vida religiosa: una que no se centra exclusivamente en sus ministerios sino que incluye oración y vida comunitaria.”

Si tenemos éxito en el reestablecimiento de nuestras prioridades, ¿por qué deberíamos nosotros no creer que nuestra Sociedad tiene un futuro, no sólo en Oceanía, pero en otras partes? Recientemente un noviciado internacional de lengua inglesa ha sido establecido uniendo los noviciados existentes de Oceanía en Tutú y de América Latina en La Jordana, México.

It will begin in April 2009 in the Philippines. I ask you in this time of Lent and Easter to keep our present and future novices and their formators in your prayers. In all this the life of each of us is at stake. After all each novitiate is a symbol of every Marist’s life long journey. There is no end to learning how to ‘live the mystery of Christ’s death and resurrection’ and how to ‘die to this world and to herald the new world inaugurated by the risen Jesus’ (Constitutions, 94).

Empezará en Abril 2009 en las Filipinas.  Les pido en este tiempo de Cuaresma y de Pascua orar por nuestros novicios presentes y futuros y sus formadores. En todo esto la vida de cada uno de nosotros está en juego. Después de todo cada noviciado es un símbolo del largo camino que cada Marista emprende. Nunca terminamos de aprender cómo “vivir el misterio de la muerte y la resurrección de Cristo” y como “morir a este mundo y anunciar el nuevo mundo inaugurado por Cristo Resucitado” (Constituciones, 94)

Les deseo muchas bendiciones para la Semana Santa y Pascua.

Jan Hulshof
Superior General


2007-4 ♦ deciembre ♦ RENOVAR NOESTRA ORACION MARIANA

Queridos compañeros maristas,

“En el contexto de nuestra vida en Cristo”, uno de nuestros primeros compromisos ha de ser “profundizar nuestra comprensión y relación con María y renovar nuestra oración mariana”. En esta declaración del Consejo de la Sociedad de 2005 se centra el tema de mi carta. Por decirlo claramente, puedo sostener que esa norma de actuación no ha originado onda expansiva alguna en la Sociedad. Es cierto que la Provincia de Francia está preparando una colección de reflexiones marianas, oraciones y testimonios en una especie de segunda parte de la excelente publicación de 1990 “Des Maristes parlent de Marie”, pero en general la declaración del CS­2005 no ha prendido un fuego especial en nosotros. ¿Es eso una señal de indiferencia?

No necesariamente. En julio estuve en La Neylière con unos compañeros y amigos holandeses. Una tarde, después de la Eucaristía, nos volvimos hacia la figura de María pintada en el fresco de Chantal Dessirier en la pared del oratorio que estaba a nuestra espalda. Un Marista comentó: “María está detrás de nosotros, y quizás sea así como quiere estar. Ella es más inspiración que nos empuja desde atrás que objeto del culto a la personalidad en frente de nosotros. En vez de mirar a María, preferimos mirar con ella a la vida”. Esas palabras me recordaron lo que decía Jean Coste en 1973: Los Maristas parecen más interesados en el seguimiento de los valores de vida de María que en la atención explícita a su persona. Coste pensaba que esa actitud, más que indiferencia, podría expresar una sensibilidad característica por la manera de María de estar presente: “como desconocida y oculta”.

Sin embargo, Coste nos dirigía también una llamada de atención: Creo – escribía – que no quedaría gran cosa de la Sociedad el día en que la intuición marial de Colin fuese reducida a un simple símbolo de una referencia ideal... sin el amor a la persona que ha inspirado ese comportamiento (María entre los Padres Maristas hoy, 1973). Pienso que Coste apuntaba a que no hemos de trazar los rasgos de nuestra vida con símbolos, sino con personas. Las Escrituras cuando hablan de Cristo Resucitado hablan de El como persona: “El nos ama” (Rev. 1, 5). María, asunta a los cielos, no puede dejar de participar en su amor por nosotros. Por eso el Vaticano II nos habla de ella como una persona llena de amor y bondad (Lumen Gentium 62). Nuestra Sociedad vivió siempre la relación con María con vínculos de relación personal. Los Maristas sentían que respondían a una llamada de María, confiaban en su ayuda, y se comprometían a hacer su obra: ser apoyo de la Iglesia en las tormentas de “estos últimos días” como lo fue en los días primeros de su nacimiento. Sin esta relación personal con María, nuestra oración mariana quedaría vacía y sin sentido. Junto a innumerables cristianos del Este y del Oeste, pedimos a María que nos lleve a Cristo, que nos ayude en el camino y que nos muestre su ternura de Madre de las Mercedes.

Pero deberíamos conocer a aquella a la que nosotros mismos nos dirigimos. Necesitamos ahondar el conocimiento de nuestra relación con María. Lo que quiere decir, en el sentido positivo, que escuchando a Cristo “como lo hizo María”, aprendemos a “respirar su espíritu” y a discernir lo que significa eso de “buscando los intereses de Jesús y de María y no los suyos” (Constituciones 228). Necesitamos al mismo tiempo un sentido crítico, nutrido por la fe, para discernir las formas distorsionadas de devoción mariana. Tantas veces, María ha sido utilizada para servir a los intereses humanos y para dividir a los pueblos: los católicos se reunieron en piña en torno a ella para luchar contra el protestantismo, el republicanismo, el comunismo, el feminismo..., sin olvidar el Islam.  Es cierto que fue hace mucho tiempo cuando se establecieron las fiestas de Nuestra Señora de las Victorias (el Rosario) y del Dulce Nombre de María en agradecimiento a María por ayudar a los cristianos a derrotar a los turcos; pero aún hoy ideologías nacionalistas y religiosas encuentran un campo fértil en algunos santuarios marianos. ¿Cómo es posible, por el amor de Dios, servir los intereses de Jesús y de María rezando el Rosario contra los musulmanes? El Vaticano II apunta en dirección distinta. Hemos de pedir a María que “interceda ante su Hijo hasta que todas las familias de los pueblos, tanto los que se honran con el título de cristianos como los que todavía desconocen a su Salvador, lleguen a reunirse felizmente, en paz y concordia, en un solo Pueblo de Dios” (Lumen Gentium, 69)

En septiembre de 2008 esperamos establecer un año de preparación espiritual por el Capítulo General de 2009. Quizás conozcáis alguna oración mariana – distinta de las oraciones tradicionales – que os guste de modo especial. ¿Por qué no enviárnosla a Roma para ayudarnos a componer una colección de oraciones marianas de varias partes del mundo, que sirvan para la preparación del Capítulo General? La colección podría expresar la riqueza de la diversidad cultural de la oración mariana. De ese modo podremos ayudarnos mutuamente a renovar nuestra oración mariana. Gracias anticipadas por la atención con que acogéis esta petición. Deberíais  presentar vuestra contribución antes del 1 de mayo de 2008.

La próxima semana celebramos la fiesta de la Inmaculada Concepción. En nuestra tradición, la devoción mariana parece más un asunto de gestos discretos que de manifestaciones exuberantes o de peregrinaciones masivas. A nuestro Fundador le gustaban las cosas sencillas: “Para impetrar el socorro de su protección... al pasar delante de alguna imagen de esta tierna madre, dirijan hacia ella un piadoso saludo con estas palabras: ¡Ave María purísima, sin pecado concebida! (Constituciones 1872, nº 198).

Jan Hulshof
Superior General


2007-3 ♦ Septiembre ♦ COLABORACION INTERNACIONAL (FORMACION)

Queridos hermanos:

En esta carta voy a tratar de la colaboración internacional dentro de nuestra Sociedad, y en particular,  en el campo de la formación. En nuestra reciente visita a Melanesia, tanto Paul Frechette como yo mismo, quedamos sorprendidos, al constatar el nivel de internacionalidad de la vida marista en Oceanía. En las Islas Salomón encontramos maristas del lugar, pero también  maristas procedentes de Tonga, Bougainville, USA, Gran Bretaña, Irlanda y Holanda. En Bougainville fuimos recibidos por maristas del lugar, y así mismo, de tierra firme - Papuasia Nueva Guinea, de Fiji, Tonga, Islas Salomón y Holanda.  La parroquia de Kanosia en Papuasia NG, a una hora de Port Moresby, es atendida por maristas de Papuasia NG, de Tonga y Fiji. Esta colaboración internacional no habría sido posible, sin una formación internacional. En el colegio de Bomana, nos sorprendió la composición internacional de esta comunidad de formación. Unos cuantos estudiantes procedían de Bougainville, otros de Vanuatu, de Fiji, de Tonga y  de Nueva Zelanda. Esto, me recordó lo que constaté durante  mi visita del pasado año al noviciado de Tutu y al Marist Collage en Suva.  La experiencia de internacionalidad fue similar. Estudiantes y novicios  procedían de cada una de las ocho regiones de la Provincia, incluido un hermano procedente del Camerún. Los formadores y profesores provenían de Tonga, Australia, Fiji, Samoa, Islas Salomón y Bougainville. Quizá la formación internacional en Oceanía, surgió  de la necesidad,  Pero después, se hizo de la necesidad virtud, convirtiendo la necesidad en oportunidad. La formación internacional preparó a los mismos estudiantes, para la misión en un mundo en rápida globalización. Un mundo caracterizado por la emigración, las empresas trasnacionales, el turismo y la información global. Un mundo, que a nivel local, sufre de  tensiones étnicas y culturales, siendo ésta, la otra cara  de la globalización. En los centros de estudiantes se experimenta,  por la formación internacional, que el Reino de Dios se extiende más allá de las propias fronteras. Se aprende a construir la comunidad, no sobre la uniformidad, sino sobre  las relaciones respetuosas con las diferencias y sobre el reto: “Eviten con cuidado toda discriminación nacida de la diferenciación de raza, nación, región o cultura. Esfuércense en comprenderse, escucharse, comunicarse frecuentemente su amistad e ir más allá de sus puntos de vista y propios intereses para servir mejor a la causa del Reino”. (Const, 29).

El Capítulo General de 2001 pidió al Sup. General dar prioridad a la formación internacional. Hemos empleado mucho tiempo y  energías para  tener un mapa  global de la situación de la formación en  la congregación. Craig Larkin, vicario general y encargado de la formación, visitó  todas las casas de formación de la Sociedad. Mirando su informe a la luz de los resultados del Consejo de la Sociedad de México, llegamos a la conclusión, de que impulsar la internacionalización de la formación, es necesario por razones prácticas y deseable por razones misioneras. En noviembre, en Sydney, la administración general y los superiores mayores debatirán la propuesta: en un futuro previsible, la Sociedad tendrá tres noviciados internacionales: uno en Oceanía, otro en Latinoamérica y un tercero de lengua inglesa. Así mismo, contará con tres teologados internacionales: dos en Oceanía y  otro, en otra parte. Estos centros de formación desarrollarán , entre ellos, relaciones de intercambio y de mutua ayuda. He oído a algunos maristas argumentar que la formación debería realizarse en el ámbito de la propia cultura de la que se es aprendiz. Esta objeción no puede ser tratada adecuadamente  en esta breve carta. Sin embargo, deseo hacer tres observaciones: 1) Proponemos internacionalizar sólo dos de las seis etapas de la formación: noviciado y teologado. El pre-noviciado, la filosofía, los años de práctica pastoral , el año de diaconado, y los cinco años de  después de la profesión o de la postordenación, la formación  es responsabilidad de la propias provincias. 2) la formación internacional no implica ser a-cultural, sino multi-cultural. La cultura propia del estudiante, no se quedará entre paréntesis, ya que el intercambio intercultural será inevitable y será parte de la vida de comunidad.  En contra de lo que se cree, ser extranjero no va en detrimento de la identidad  cultural y de la sensibilidad propia. Como observa Rudyard Kipling: “¿Qué conocerían de Inglaterra quienes sólo conocen Inglaterra”. Lo que oí a un joven marista, venía a decir lo mismo: “Sólo después, de haber estado en el extranjero, comprendí qué significa ser tongano (“tongan”)”.

Que el Santo Nombre de nuestra Primera y Perpetua Superiora sea fuente de inspiración para nosotros y en particular, para quienes de entre nosotros, están implicados en la formación: estudiantes, formadores, profesores, superiores mayores, comisiones de formación y por último, no por eso menos importantes, nuestros bienhechores.

Jan Hulshof
Superior General


2007-2 ♦ Junio ♦ VOCACIONES

Queridos hermanos:

Me  asalta una  básica convicción al comenzar esta carta: La mayor preocupación de toda organización que cree en el futuro pasa por el rejuvenecimiento de sus miembros. La prueba de esto es que, los Maristas con los que me he encontrado, a lo largo de  los últimos años, manifiestan esta preocupación, aunque  son raros los que  han  invitado a alguien, a formar parte de nuestras filas. Y cuando les  he pedido que, me dijeran el motivo de  tal comportamiento, he recibido tres respuestas:

 1) ‘El reclutamiento me parece algo de propio de tiempos pasados, además, con este método se usurpa la libertad de los candidatos’.

2)Mi provincia carece del espíritu y determinación necesarios para acoger candidatos’.

3) ‘La elevada edad de los religiosos de la Provincia haría irresponsable la invitación a entrar  a   posibles candidatos’.

 Todas y cada una de las anteriores respuestas hay que tomarlas en consideración. Las reflexiones que siguen, giran en torno a los primeros pasos en el mundo de las vocaciones y del reclutamiento.

 - ¿Es verdad que el reclutamiento usurpa la libertad de los candidatos?  Por supuesto que, la vocación surge del diálogo personal entre Dios y el  llamado. Nadie debe  inmiscuirse arteramente en este diálogo. Dios es el que llama, pero lo hace, normalmente, por medio de un representante humano. Las Escrituras están llenas de  gentes que llaman o que han sido llamadas. Con frecuencia, ni deseaban llamar, ni ser llamadas. Este modo de proceder,  tiene más vigencia  hoy, que en el pasado, ya que la  vida social está supeditada al principio de comunicación “sin compromiso:”¡Respétame y yo te respetaré!” De ahí que, el llamar, choque con esta actitud social. Jesús que no forzó a ninguno de sus discípulos, los llamó de manera clara e imperativa. Puede parecer que, respeto la libertad de alguien, cuando me abstengo de  señalarle un camino posible, y sin embargo, al callarme, limito, en  gran medida,  su libertad. Al actuar así, le privo de la oportunidad de escoger libremente el camino, que probablemente hubiera elegido, de  haberle revelado su existencia. El reclutamiento no va en contra de la libertad. Al revés, se necesita crear una atmósfera de libertad y de verdad, que sólo  se logra  por el contacto personal. Damián Dempsey, hasta hace poco,  promotor de las vocaciones en Nueva Zelanda, decía, que su experiencia le había llevado a la convicción de que cuando se trata de promover las vocaciones, nada puede reemplazar al contacto personal. Abunda en la misma idea, el número de Mayo de la Carta  sobre las Vocaciones  de Boston y Berkeley, al evaluar los prometedores fines de semana dedicados al discernimiento vocacional.   

- ¿Es cierto que, mi región es incapaz de acoger vocaciones? Deseo abordar la cuestión lo más positivamente posible. Suscribo lo que el P. Colin afirmaba en una ocasión cuando decía que, los Maristas de Lyon atraían las vocaciones porque trabajaban en las cárceles y entre los pobres: “Hay gente que dice: “Mira dónde van los Maristas: a las cárceles o a cuidar los pobres; eso, eso es naturalmente lo que hay que hacer, esa sí, que es en verdad obra de Dios, Y piden su ingreso, ya que eso es lo que les atrae de la Sociedad. (H.un Fundador, 18,3). Si Colin está en lo cierto, no podemos contentarnos con liberar a alguien para la pastoral vocacional, dotándole del conveniente presupuesto. Tenemos que renovarnos, nosotros y nuestros ministerios. ¿Cómo podríamos, de otra manera, rezar de modo creíble por las vocaciones? Además, no se necesita que una comunidad sea perfecta para que pueda acoger vocaciones. En una ocasión, me decía un candidato que, era feliz en su comunidad, no  a pesar de sus miserias, sino con sus miserias. Y añadía: “Es más  estimulante trabajar juntos para superar las dificultades que caminar solo siguiendo a lo hermanos que te preceden, en el camino de la santidad”. En todo caso, la experiencia enseña la conveniencia de una interacción entre el candidato a la vida religiosa y la comunidad. La comunidad ayuda al candidato en  el crecimiento espiritual, y el candidato recuerda a la comunidad, lo que significa ser llamado a seguir a Jesús en un grupo de hermanos.  

- ¿La media de edad de mi provincia o delegación es tan alta que, hace desaconsejable la invitación a nuevos miembros? Lejos de mí, minimizar la importancia de esta dificultad. Mi deseo es  discutirla en un contexto más amplio. La dificultad de la diferencia de edades, entre los miembros más jóvenes de una región y el nuevo candidato que se presenta, se atenúa, si la región forma parte de una entidad más  amplia. Las consecuencias negativas de la diferencia de edades disminuyen, si  reunimos a los candidatos en centros internacionales de formación, dotados de las estructuras adecuadas. Deseo recordar la pregunta, que se hacía el P. John Thorhill en Forum Novum en  Noviembre del 2000: “¿Hasta qué punto, la división de la Sociedad en unidades autónomas y herméticas, no dificulta el compartir las energías creativas que hay en la Sociedad?”  Por algo, nuestros Decreta Capitularia comienzan afirmando que, el Marista por su profesión pertenece a  toda la Sociedad en cuanto tal. (DC, 3)  

En los próximos meses, los capítulos y asambleas de provincias y delegaciones de Europa y USA discutirán a cerca de  las estructuras más adecuadas para  nuestra vida y misión. Necesitamos, actualmente, no solo clarividencia y sabiduría, sino valentía y determinación. Con excesiva frecuencia, estudiamos indefinidamente los problemas, pero sin ánimo de encontrar  soluciones, quizás porque tememos a las consecuencias que las  soluciones podrían acarrearnos. En Pentecostés, celebramos la fundación de la Iglesia,  fundada como comunidad de llamados, provenientes de todas las naciones (ekklesia). Lo que movió a Pedro y a los once a levantarse, a tomar la palabra, a dirigirse a la muchedumbre y fundar la Iglesia (Hrch, 2, 14), no fue el estudio sobre la viabilidad o el análisis de las condiciones óptimas, sino la experiencia del Espíritu Santo. Oremos con los discípulos de Jesús y con María, la Madre de Jesús, para que venga el Espíritu Santo sobre la Iglesia y sobre la Sociedad .   

Jan Hulshof
Superior General


2007-1   Marzo / Misión

Queridos  hermanos:

 Nuestra misión en Oceanía y en los Distritos reclama  mucha atención, tanto más, cuando algunos de nosotros, se preguntan en ocasiones, si la Sociedad tiene  alguna misión que cumplir, en lo que  yo denomino aquí, por comodidad, ‘el mundo occidental’: Australia y Nueva Zelanda, Europa, U.S.A y Canadá. La presente carta aborda esta cuestión.

 Es un hecho que, entre nosotros hay quienes continúan etiquetando a algunas áreas geográficas como ‘país de misión’,  e identifican misión con tercer mundo, con  pobreza y con  países lejanos. Este modo de pensar,  está lejos de la realidad. Me viene a la  mente el recuerdo de un misionero  con problemas de salud. Su doctor juzgaba que  debía regresar a su país, a lo que él  se oponía frontalmente: “Tengo miedo de volver a casa y de  iniciar un ministerio en mi país de origen. La última vez que estuve de vacaciones, constaté la cantidad de sillas vacías que había durante las misas. ¡Incluso los hijos de mis sobrinos y sobrinas, no todos estaban bautizados!  ¡Mi deseo es morir como misionero!” El doctor no pudo por menos de advertirle: “Después de lo que acabáis de decirme, mi consejo es que, si  deseáis morir como misionero, lo mejor que podéis hacer  es  volver a vuestro país”

 Nuestras Constituciones no determinan cuáles son los territorios de misión, afirman, únicamente, que estamos llamados a ser misioneros: ‘en todo tiempo y lugar’ (12). Afirmado esto, la pregunta permanece: qué se debe  entender por ‘misionero’, dado que  la idea de misión ha llegado a ser un concepto tan central en la teología y en la definición de la Iglesia como tal y en sus actividades. En concreto, en nuestras Constituciones, ser misionero equivale a ir de  pueblo en pueblo para anunciar la Palabra de Dios, reconciliar, catequizar, visitar a los enfermos y a los encarcelados,  hacer obras de misericordia, y atender a los pobres y a las víctimas de la injusticia (12). Se manifiesta, también, un  interés particular por la educación (13),  por la primera evangelización y la renovación de las comunidades cristianas (12-14). No se señala  ningún territorio  en particular. El capítulo de 2001, tampoco indica  ninguna región misionera específica, pero sí que habla de las tendencias globales que condicionan por doquier nuestra misión. (DD 1-27). Finalmente, el Consejo de la Sociedad de 2005 afirma explícitamente que la evangelización y la re-evangelización serán nuestras prioridades,  en cada uno de los cinco continentes (30).

 Así pues,  si hay un problema, no está en nuestros textos,  sino en nuestras cabezas, en nuestras mentalidades y en nuestras prácticas. Respecto a nuestra misión en la actualidad,  tenemos que revisar nuestras coordenadas. Hablamos continuamente de los que están al margen de la Iglesia, sin reparar que la periferia  se ha convertido en norma. No resulta sorprendente que, los católicos que  no asisten a misa, han dejado de ser la excepción que confirma la regla. Ron  Roilheiser, teólogo, lo ha explicado, recientemente, de este modo: “El mandamiento de Jesús   sigue vigente: dejar las  noventa y nueve ovejas que no se han perdido para ir en busca de la que se ha perdido. Hoy, sin embargo, la actitud por defecto, parece  que ha cambiado y el problema está,  quizá, en dejar la única oveja y salir  en búsqueda de las noventa y nueve”.

 Esto significa que, tenemos que partir de presupuestos nuevos.  No podemos afirmar que  estamos en estado de misión y  a la vez, lamentarnos de  las sillas vacías  y del analfabetismo religioso… ¿Por qué sorprenderse de que el campo de misión no sea un jardín de rosas? En relación a esto, nuestro Fundador afirmaba con realismo: “No hay necesidad de ir a Oceanía para encontrar penas y peligros.  La mayoría de los franceses no son mejores que los naturales de Oceanía? ¿Tienen más fe? ¿Mejores costumbres? Quienes  hayan recorrido Francia, lo conocen bien. Trabajemos todos, señores,  con un celo renovado, unos en Francia y otros en el extranjero” (Entretiens Spirituels 117-8).  En vez de quejarnos de nuestros contemporáneos, sería preferible, de acuerdo con la mejor tradición misionera, dedicarnos al estudio de su  “lengua”.  Pues, en cualquier caso, los misioneros deben siempre anunciar el  Evangelio en la lengua de aquellos a los que son enviados.

 Del 11 al 17 de noviembre, los superiores mayores y la administración general se reunirán en Sydney para evaluar  el modo como las  unidades  aplican las líneas políticas importantes del CS 2005, por ejemplo: “En cada uno de los cinco continentes, la Sociedad otorgará una atención especial a la evangelización y re-evangelización y consecuentemente, hará una evaluación regular de los ministerios” (30). En Junio,  la asamblea conjunta de Boston y Atlanta debatirá sobre los nuevos desafíos misioneros en U.S.A. Entre Junio y principio de Septiembre, tendrán lugar, en Europa, los capítulos y asambleas extraordinarias de las provincias y delegaciones, para fijar su posición sobre la  mejor manera de  llevar a cabo nuestra misión en Europa. Los Maristas de Australia y de Nueva Zelanda han establecido,  recientemente,  contactos de trabajo en los campos de  la educación de adultos, de la juventud, de la pastoral en el ámbito urbano y en las parroquias situadas en el corazón de las ciudades, para explorar conjuntamente lo que significa “ser misionero” en las sociedades secularizadas e individualistas de hoy.

 Todo esto basta, para responder a la pregunta que hacía al comienzo de esta carta. Y es, un  ‘SÍ’ categórico. Sí, la Sociedad  siempre tuvo, y ahora  más que nunca, misiones en  todas las partes del mundo, en Australia, en Nueva Zelanda, en Europa, en U.S.A y Canadá, y en otros lugares. Que nuestro camino hacia la Pascua,  iniciado el Miércoles de Ceniza, ilumine  nuestro espíritu, fortalezca nuestra voluntad y caliente nuestros corazones; así, podremos convertirnos en testigos generosos y apasionados del Señor resucitado.

Jan Hulshof
Superior General